Schopenhauer y la claridad



«Ese espíritu bello y fecundo en ideas se expresará siempre del modo más natural, sencillo y sin ambages, cuando alguna vez le sea posible comunicar sus pensamientos a otros, para aliviar la soledad que ha de experimentar en un mundo como este; pero, a la inversa, el parco en ideas revestirá su embrollo con la ampulosidad de expresiones rebuscadas y oscuros giros, para así encubrir en difíciles y pomposas frases minúsculos, insípidos o triviales pensamientos, tal como aquel a quien le falta la majestad de la bellaza quiere suplir esta carencia mediante la vestimenta y bajo un bárbaro atavío».

El mundo como voluntad y representación, 47

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