Miseria y dignidad del hombre de la Antigüedad a la Ilustración

Este libro cuenta –a través de las voces de sus principales protagonistas– la historia de una idea. Una de las principales ideas que el hombre ha tenido de sí mismo, fundamento del Humanismo y de todas las disciplinas que aún conocemos como humanidades: la idea de la dignidad del hombre (dignitas hominis, por utilizar su fórmula retórica en latín, compuesta de una serie de tópicos) y de su contraparte, menos reconocida modernamente, de la miseria (miseria hominis). Pues no se trata, en definitiva, de dos ideas separadas, sino de una sola con dos caras, si bien es cierto que una de ellas ha corrido con mayor fortuna, no sin equívocos ni ambigüedades.

Por dichos equívocos, hay que comenzar aclarando el significado de ciertas palabras. En la actualidad, la expresión “dignidad del hombre” o “dignidad humana” está en boca de todos y sale a relucir a la menor provocación en distintas clases de discursos –filosóficos, religiosos, políticos, jurídicos–, pero no necesariamente entendiendo por ella lo que sus fundadores clásicos, sus desarrolladores patrísticos o sus exponentes medievales y renacentistas entendían. Basta, incluso, tomar la palabra “dignidad”, a secas, o la francesa “dignité”, la italiana “dignitá”, la portuguesa “dignidade” o la inglesa “dignity” (todas derivadas del adjetivo latino dignus, a su vez del verbo decet, ‘convenir a’, y normalmente empleado para referirse a un rango o mérito superiores). Con frecuencia esta se refiere hoy al mínimo respeto que uno se debe a sí mismo y que espera recibir de los demás, y a ella se apela cuando alguien se niega a aceptar algo que considera inaceptable o que atenta contra su integridad más elemental (esta noción popular remite, en última instancia, a la idea kantiana de “dignidad”, Würde, expuesta en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres, episodio decisivo en la evolución del concepto). No era esa precisamente la dignitas que tenía mente en Cicerón cuando hablaba en Sobre los deberes de la “excelencia y dignidad” de la naturaleza humana, basada en la facultad de la razón; o san Bernardo, haciéndola radicar en el libre albedrío, y cuyo fundamento, como para todo el pensamiento cristiano, era el Génesis 1, 26, y la creación del hombre a imagen y semejanza divinas; o Francesco Petrarca, padre del Humanismo, que resaltaba la trascendencia de la encarnación y remitía también a un arsenal de argumentos de origen clásico. Esa “dignidad” era más bien sinónimo de excelencia, de grandeza, de rango superior, no de mínima respetabilidad.

Una de las características de esta historia es que no pertenece a un solo campo del conocimiento, o sea, no es exclusivamente filosófica, religiosa, teológica o literaria, sino que se desarrolla en varios terrenos (cabría en el viejo concepto de letras, tanto divinas como humanas) y es preciso tener cierta flexibilidad mental para seguirla. Por eso el lector encontrará aquí filósofos, teólogos, retóricos, poetas y no pocas especies híbridas. La historia intelectual, a la que este trabajo se adscribe, no puede confinarse a una sola rama del saber y ha de inmiscuirse, con el debido cuidado, en varias.

Otro aspecto que probablemente resalte en la lectura es la mezcla entre ideas –construcciones intelectuales significativas y complejas– y lo que podría considerarse meros tópicos, es decir, lugares comunes consagrados por la retórica (los topoi, podría decirse, son ideas fosilizadas, pero aun estos se modifican). La dignidad y la miseria del hombre fueron, en principio, nociones generales que con el paso del tiempo, desde sus orígenes clásicos como luego en su larga tradición cristiana, fueron dando lugar a tópicos (más tarde conocidos, retóricamente, como dignitas hominis y miseria hominis), o sea, transformándose y reuniendo en sí una serie de lugares comunes que se repetían, a veces, sin mayor reflexión, pero hay que extremar precauciones a la hora de considerarlos como pura retórica porque en ocasiones, en medio del lugar común, surge la innovación o la aportación original que sacude al topos, vivifica la idea y la hace evolucionar en una nueva dirección. La historia de las ideas de la miseria y la dignidad del hombre, y de sus expresiones retóricas, va siendo así jalonada entre la repetición y la innovación, y no es la mera descripción de un ente estático o ya muerto.

Acceso abierto en:

https://libreria.uv.mx/gpd-miseria-y-dignidad-del-hombre-de-la-antiguedad-a-la-ilustracion-9789689802129-6ada7957510bd.html

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