La libertad de Pedro Juan



Leo Animal tropical de Pedro Juan Gutiérrez. Confirmo lo que más me gusta de Pedro Juan, el personaje: la moral nietzcheana (celebración de la alegría y la fuerza, execración de la tristeza y la debilidad), el coraje vital, la sensualidad, el hedonismo desafiante (“¿Quieren que me sienta culpable? Pues no me siento culpable ni me arrepiento de mi lujuria”), la autenticidad, la  irónica masculinidad sin cortapisas (“soy un poquito machista. Y un poquito chulo. Me siento muy bien”). Sus novelas son genuinas lecciones de moral. Su piedra de toque es la noción de libertad individual:

“La libertad tiene que construirla uno mismo. ¿Cómo? Cada quien tiene que descubrirlo por sí mismo. Mi libertad la construyo escribiendo, pintando, sosteniendo mi visión simple del mundo, acechando en la jungla como un animal, impidiendo intromisiones en mi vida privada. Lo esencial para el hombre es la libertad. Interior y exterior. Atreverse a ser uno mismo en cualquier circunstancia y lugar”.

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